sábado, 11 de diciembre de 2010

LOS COMECHINGONES

Definición y Procedencia:
Comechingón es la denominación vulgar con la cual se alude a una antigua etnia originaria de la República Argentina que, a la llegada de los realistas españoles en el siglo XVI, habitaba en las sierras pampeanas de las actuales provincias de Córdoba y San Luis.
Los comechingones habitaban el cordón montañoso compartido por dichas provincias. Formaban pequeños pueblos independientes, regidos por caciques. Se destacan como centros más poblados las áreas de Quilino y Ongamira, en el departamento Ischilín,  valle de la Punilla, valle de Calamuchita, Valle de Río Cuarto y valle del Río Primero.
Los antiguos habitantes de estas tierras hablaban en su mayoría la lengua sanavirona, aunque también coexistían otros dialectos particulares como el henia (al norte) y camiare (al sur); los dos grupos principales subdivididos en aproximadamente una decena de parcialidades.
Quizás los Henia – Kamiare remonten sus orígenes a la cultura Ayampitín (nombre de un sitios del noroeste cordobés) milenaria (existente desde el 6000a.C), pero aún no existen datos con certeza plena, a pesar de los estudios realizados, que denoten su origen. Casi con convicción la llamada cultura Ongamira (surgida hacia el 4000 a.C), es precedente directo de la cultura Comechingón (en el período que va desde 500 al 1600d.C) diluyéndose con la criolla-española. Uno de estos  últimos asentamientos de cultura "comechingona" típica se ubicó en la localidad de Nono hasta el 1750.
Cultura: 
La cultura comechingona poseía indudables influjos de procedencia andina, practicando la industria textil con lanas de auquénidos, cestería, metalúrgica, y cerámica o coroplastia medianamente elaborada. Eran sedentarios, cazadores-recolectores (en especial de bayas de algarrobo criollo y otros frutos tales como: molle, piquillín, chañar y coco), así como horticultores de papas, batatas, zapallo, maíz, porotos, quínoa), eran también poseedores de una incipiente ganadería y avicultura al poseer varios rebaños de llamas y criar gallinas, aunque su dieta en parte provenía de la caza.
Para subsistir se valían de la agricultura, la recolección de frutos, la ganadería y la caza.
Vivían en chozas semisubterráneas, construidas sobre pozos al ras del suelo, con pequeñas entradas. Esta forma de vivienda permitía mantener el calor en su interior y servía como protección del viento y la lluvia. Eran de grandes dimensiones, de modo que en cada una de ellas convivían varias familias. Algunas de estas chozas pueden encontrarse en la actualidad.
A 75 km al noroeste de la ciudad de Río Cuarto, se encuentra el pueblo de Alpa Corral. Alpa en lengua comechingona  significa piedra, es decir: Corral de Piedras, donde se aprecia en sus sierras las divisiones territoriales de estos habitantes hechas con piedras y que se denominan pircas. En este pueblo se encontraron los restos de un comechingón que murió a orillas del río, como también se puede visitar la Cueva del Toro Barroso donde se aprecian las pinturas rupestres de estos aborígenes.
Se instalaban en "poblaciones" constituidas por una cantidad de viviendas que podía variar entre dos y cuarenta. Estos asentamientos tenían diferentes nombres y sus integrantes estaban unidos por un lazo de parentesco; eran comandados por un cacique, cuyo rango era de carácter hereditario. Estos pueblos se instalaban en las áreas de los campos de cultivo, ocupando todos los valles serranos. De modo que los Comechingones ocuparon grandes extensiones de tierra aún cuando su densidad demográfica no fuera alta.
Vestían camisetas largas, ponchos, chiripás y ojotas. Durante los inviernos añadían a su ropaje "chalecos" de lana y prendas de cuero. Los varones solían adornarse con pequeñas placas alargadas y chatas de metal (cobre, plata y oro) llamadas "chákiras" que pendían de sus cabelleras. Las mujeres se perfumaban con el jugo de un fruto al que llamaban suico y se exornaban con caracolas pintadas. Algunos rasgos poco habituales en la población indígena, y que llamó poderosamente la atención de los españoles, fueron la barba completa que ostentaban y la figura alta y espigada de sus integrantes.
Es de tener muy en cuenta que los hênia-kamiare o "comechingones" poseían su propio idioma, aunque actualmente en el territorio que habitaban abunda la toponimia en runa, sini o quechua; esto debido a que los conquistadores españoles desde el s XVI impusieron el runa sini (dialectizado) como "lengua general" para comunicarse con las muy diversas etnias aborígenes ubicadas en Cuyo, Córdoba, Santiago del Estero, y Noroeste Argentino.
Poco se sabe de sus cultos, las crónicas relatan que "adoraban" particularmente a la luna y que quizás por este motivo es que preferían combatir de noche, lo evidente es que poseían varios centros cultuales o santuarios en los cuales se congregaban, de tales centros cultuales los actualmente conocidos son sitios caracterizados de la geografía: cerros elevados, manantiales de aguas limpias, grutas y "quebradas" en las cuales se apreciaban de un modo especial los astros. Entre sus cerámicas llaman la atención las "toscas" estatuillas que representan a mujeres y varones, tales estatuillas tienen un aspecto muy estilizado, sin embargo se descubre su "sexo" al estar destacadas las partes que representan a los genitales, otra característica de muchas de las estatuillas: el resaltado de los glúteos, ha dado lugar a un equívoco: el suponer que la esteatopigia era común entre los henia-kamiare, sin embargo la existencia de esteatopigia ha sido infrecuente o rara en esta población; la explicación es otra, del ámbito simbólico: el resaltado en la representación de genitales y nalgas en las estatuillas muy probablemente se ha debido a una práctica de "magia simpática" relacionada a los cultos de fertilidad.


Organización Social:
Como otros pueblos prehispánicos del actual territorio argentino, en el siglo XVI los "comechingones" se hallaban organizados en jefaturas y (debido a la acumulación económica y de poder) en señoríos. Hacia el 1100 a.C, el ámbito "comechingón" se encontraba habitado por comunidades productoras de moderados excedentes alimentarios; estas comunidades se asentaron en las zonas más fértiles y menos frías, es decir, principalmente en el fondo de los valles. Los cultivos solían ubicarse en tales sitios mientras que la cría de llamas implicaba una pastoricia hacia regiones más elevadas. Pese a la constitución de un completo modo de producción agrícola, los "comechingones" mantuvieron siempre paralela y complementariamente un modo de producción cazador-recolector. Esto y los accidentes de terreno significaron que hasta la llegada de los españoles en el siglo XVI,  los "comechingones" poseyeran una mayor fragmentación política que las etnias de las llanuras, lo cual facilitó la tardía aunque veloz invasión sanavirona. Si tal fragmentación política de señoríos y cacicazgos en pequeños territorios facilitó la expansión invasiva de los sanavirones, mucho más facilitó la conquista española que estableció una "paz hispánica".
Según los relatos de los conquistadores, utilizaban la palabra "comechingón" como grito de guerra que incitaba a matar, y fue a causa de este rasgo tan característico que resultaron bautizados por los españoles como Comechingones. Eran muy eficaces en el manejo del arco y la flecha, también utilizaban bastones de madera dura y, ocasionalmente, se valían del fuego para incendiar el refugio de sus enemigos. Para la guerra utilizaban collares de cuero y se pintaban una mitad del rostro de rojo y la otra de negro.

Conquista Europea:
Casi sin lugar a dudas, con la llegada de los conquistadores, tal cual les sucediera a casi todas las etnias americanas precolombinas, gran parte de la población pereció a causa de las epidemias contra las cuales aún carecían de inmunidad (especialmente la viruela, el sarampión y ciertos tipos de gripe); esto facilitó en gran medida la conquista española. Por otra parte las similitudes fisiotípicas hicieron que los sobrevivientes se confundieran con bastante facilidad con los europeos y formaran parte de la nueva población criolla. Aún a inicios de s XIX vivían en zonas, para entonces, apartadas de las sierras familias (como las de los Tulián y Guayán) que se reconocían descendientes de los hênîa y los kâmîare, para entonces gran parte de las familias del conjunto hênia estaban mixogenizadas con sanavirones (o salavinones) y con españoles.
Olayón fue un cacique principal comechingón, famoso por su bravura que vivió en la zona de Cruz del Eje, Córdoba, por 1590-1620. Murió en combate, luchando contra las injusticias de los españoles, en duelo singular con el capitán Tristán de Allende, a quien logró dar muerte.

Arte Rupestre:
El de los Comechingones es uno de los pueblos aborígenes de mayor riqueza pictográfica de la Argentina. Dejaron grabados dibujos en el interior de infinidad de grutas y cavernas. Se cuentan más de 1000 obras de arte rupestre de los Comechingones. Se pueden encontrar algunas de ellas diseminadas en los más escondidos lugares de las sierras de Viarava y Charava, en Inti-Huasi o Casa del Sol y en la denominadas Casa de Piedra en el departamento de Tulumba; en los cerros Veladero y Bola y en La Máscara, en el norteño departamento de Sobremonte; en el cerro de La Quebrada y en el famoso cerro Colorado, ambos ubicados en el departamento de Río Seco; en el cerro San José, departamento de San Alberto, Guasampa; en las Playas, Ampisa, Piedra Pintada y Quebrada de Casas Viejas, jurisdicción del departamento de Minas. Cerca de la ciudad de Dolores, en el departamento de San Javier se conservan las famosas Piedras Pintadas. En Agua de la Pilona, en las proximidades de la ciudad de Cruz del Eje y a orillas del arroyo de Luapampa, en las cercanías de Pichanas, hay piedras pintadas y arte rupestre. También hay pictografías de alto valor en la localidad de Achiras, en el departamento de Río Cuarto.

Adicional:
Un curioso aporte han dejado los "comechingones": la llamada «tonada» cordobesa (de Córdoba argentina) o «cantito» que se caracteriza por la extensión como canturreada de las vocales, esta tonada o acento del castellano hablado en la Córdoba argentina, a inicios de siglo XXI se encuentra principalmente, muy marcado en las zonas montañosas, aunque es frecuente en la mayor parte de las provincias de Córdoba y San Luis.
Tal tonada o "cantito" o curva tonal se puede ejemplificar fonológicamente del siguiente modo: Si un hablante de Madrid (España) pronuncia la palabra "tráemelo" de modo que se desglosa en 3 sílabas: [tráe-me-lo], un hablante con curva tonal cordobesa (de la Córdoba argentina) pronuncia la misma palabra en cuatro sílabas del siguiente modo: [tra-é-me:-] (los dos puntos tras la "e" acentuada significan el alargamiento de dicha vocal).
Se pueden mencionar cinco dialectos del idioma "comechingón": main, yuya, mundema (o "indama"), kama y umba; aunque en la actualidad no se pueden dar precisiones sobre la distribución de tales dialectos.

Actualidad:
La Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005, complementaria del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001, dio como resultado que se reconocen y/o descienden en primera generación del pueblo comechingón 5.119 personas en la Provincia de Córdoba. De los cuales ninguno reside en comunidades indígenas. En todo el país se autorreconocieron 10.863 comechingones, ninguno viviendo en comunidades.



Glosario:
Etnia: población humana en la cual los miembros se identifican entre ellos, normalmente con base en una real o presunta genealogía y ascendencia común, o en otros lazos históricos. Las etnias están también normalmente unidas por unas prácticas culturales, de comportamiento, lingüística, o religiones comunes. Dichas comunidades comúnmente reclaman para sí una estructura social, política y un territorio.

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